Lo que intento hacerle entender a Pedro es que de a ratos
tanto cariño asfixia. Pero él es así, demostrativo, yo, en cambio, nada que
ver. Ojo, no es que no lo quiera, no es que no me importe, pero no me parece
que haga falta. Hay semanas en las que nos vemos todos los días, especialmente
ahora que estamos de vacaciones y entonces un beso para saludarnos, otro beso
al rato y otro y otro, así todo el día.