Agua fría recorre mi cuerpo; lo abraza íntimo como solo una amante puede hacerlo. En momentos como este me vuelvo plenamente consciente de mi materialidad, desde adentro. Cierro los ojos, y si bien no puedo imaginar el volumen que ocupo, siento cada pequeño instante de mi cuerpo, transitado por caminos de agua, por gotas que son como delicados escalofríos de vida.
Ya no llueve más, hay olor a flor y a tierra mojada. La tenue iluminación del atardecer nublado parece quieta, como si no alumbrara. Siento como si no hubiese luz del sol, sino que cada cosa irradia su color, su forma. El pasto tan verde; las hojas del roble jugando a ser rojas, verdes y amarillas. Mi cuerpo se contorsiona, sueña con hacer posiciones de yoga. Cada vez soy más consciente de mi mismo, a medida que me fundo con la tierra que toco, con el aire que respiro. Soy uno. Soy uno conmigo, con el universo. Me decido a ser pluma en tus manos.
Estamos solos en este jardín. Yo tan pequeño, tan humano, tan este cuerpo. Y vos tan vos. Vos.
Quiero ser pluma entre tus manos. Y que soples y yo vuele. Y baile ligero en tu brisa. Y ría como ríen las flores.
Estoy empezando a verte; a descubrirte acá, presente.
Pero esperame. Solo de a poco voy entrando y te voy encontrando. Vos sabés que soy un poco lento, que solo soy un tenue dibujo que tiene que terminar de armarse.
Dame aire que me eleve. Estoy decidido a ser pluma entre tus manos. Soplá y haceme volar. Dame aire que me eleve y llegue hasta las nubes.
Tenue brisa. Cierro los ojos y ya no toco el pasto. Respiro y siento que el aire me mueve hacia un lado y otro como bailando un vals suave, de tu mano. Estoy entre tus brazos, cuna de aire, flotando sobre el jardín. Soy pluma entre tus manos.
increible, me encanto.
ResponderEliminarmaria