Cuentos cortos en español.

martes, 14 de diciembre de 2010

El círculo de ningún lado

Poniendo cara de misterio, Fernando termina de trazar el círculo, y dibuja las extrañas formas alrededor. Algo de todo le hace acordar los mandalas que sabe que son para meditar y conectarse con el ser interior pero él rechaza esa idea. No, esa es una rueda maligna, llena de misterio y un aura tenebrosa.
Se para en el medio del círculo, abre los brazos, intenta sin éxito poner los ojos en blanco y comienza la invocación.
No conoce bien las palabras, pero cree que el diablo está esperando cualquier oportunidad para conseguir almas nuevas y él está dispuesto a entregar la suya, así que aunque falle el ritual sabe que va a conseguir lo que quiere.
Tenmutec goco Niaqui dais, Niaqui maikutec. Algunas palabras las inventa, otras le suenan conocidas. Goco Niaqui nialla. Que venga el diablo que quiero pactar. Y se estremece de miedo pero quiere y lo hace porque antes juntó todo su coraje, que no es mucho pero alcanza para esto que además es casi inevitable.
Pasan los minutos sin respuesta. Él se harta, quiere dar su alma, quiere probar cómo es darla. Llama directamente a Satán en su idioma, con la certeza de que está a unos metros suyos escuchándolo. Pero no pasa nada.
Él jamás lo va a saber, pero logró sensibilizar al mismísimo diablo. Un niño jugando al espiritismo. Lucifer sintiéndose más Lucifer que nunca, sonríe y piensa que le gustaría acariciarlo, pero no de muerte, sino riéndose de su inocencia.
Fernando se harta y baja los brazos, algo frustrado. Borra el círculo con enojo pero deja una de las formas. Le parece que tiene forma guitarra. Le dibuja las cuerdas, y luego agrega al guitarrista. Divertido, dibuja toda la banda, y tanto se entusiasma que pinta sobre el piso un público que vitorea y alguno que no está tan contento.
El diablo se ríe tierno y va a presenciar un robo para acordarse de cómo ser malvado.

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