Mi hijo llegó el otro día muy feliz hasta donde yo me encontraba. Me miró inteligente y me dijo con una seriedad exagerada para sus trece años:
-Papá, le encontré la quinta pata al gato
-¡¿QUE?! -respondí yo sorprendido.
-Es un resto evolutivo de la quinta pata en realidad...
Lo miré inquisitivo, con algo de gracia.
-Es la cola -me dijo.
-Papá, le encontré la quinta pata al gato
-¡¿QUE?! -respondí yo sorprendido.
-Es un resto evolutivo de la quinta pata en realidad...
Lo miré inquisitivo, con algo de gracia.
-Es la cola -me dijo.
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